Que suerte poder contar contigo, La Ciudad siente que ruedas.
Atravesando las calles aturdidas, honroso pasas las horas.
Nadie me conoce y me confunden con todos, y yo a todos he visto
Y lo he visto todo.
No hay marcha atrás, me indica el camino, guiñándome un ojo.
Voy en subida y no es más que mi vida,
Voy por donde Ud. me diga aunque resulte mi camino.
Mil veces esa esquina la de amores perdidos, mi corazón se detiene y yo sigo vivo.
Cuando había jurado no volver a verte, el pasajero me detiene imprevistamente
Y yo con mi mirada cual semáforo errático te busco entre las mesas del bar de los recuerdos
El pasajero me apura –hombre deme el cambio, y yo distraído pienso en la suerte
-no le cobro nada amigo porque hoy, Ud. me ha traído…
Carina Reynoso 2011
















